LA SANTIFICACIÓN

LA SANTIFICACIÓN

El significado básico de santificación es la acción por medio de la cual algo es separado o consagrado para Dios. En este sentido, pueden ser santificados no solamente los hombres sino también los utensilios, los lugares, los días, etc.

 

En el Antiguo Testamento, la santificación abarca a las cosas y a las personas, mientras que en el Nuevo Testamento está limitada a éstas últimas.

 

Los creyentes, al ser santificados, son separados para Dios; implicándose con ello las transformaciones espirituales que corresponden a su nueva relación con él. En la santificación pueden diferenciarse tres aspectos:

 

 

 

La Santificación Posicional : Es aquella santidad que el creyente hereda en virtud de su nueva posición en Cristo. Toda persona que se ha apropiado de los beneficios del sacrificio de Cristo es santa a los ojos de Dios.

 

Esta santificación se da en base a su nueva posición de hijo de Dios y no tiene relación con sus acciones morales

 

Hebreos 10: 12-14 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados

 

1 Corintios 1:2,30 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:

 

Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;

 

 

 

La base para que el creyente sea declarado santo es el sacrificio de Cristo

 

Hebreos 13:12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

 

 

 

La Santificación Posicional es también llamada instantánea porque, no dependiendo de las obras del creyente sino del sacrificio de Cristo, es aplicada de manera inmediata en el momento de creer.

 

Hechos 26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

 

La santificación posicional no es susceptible de mejoramiento, pues, ninguna obra humana puede hacer mejor la obra santificadora de Cristo.

 

 

 

La Santificación Progresiva: Si la santificación posicional es un estado que se alcanza por un decreto de Dios, la progresiva viene a ser la aplicación diaria y práctica de la verdad de ser apartados para Dios. La vida cristiana empieza por la santificación de posición, conferida por medio de una acción divina. Seguidamente, debemos buscar una santificación práctica que sea consecuente con esta posición. La primera es para nosotros únicamente una cuestión de fe, mientras que la segunda está relacionada con nuestro comportamiento diario.

 

Mientras que la santificación posicional no puede ser percibida por el hombre, la progresiva únicamente puede evidenciarse por sus frutos. El creyente está obligado por la Palabra a buscar la santificación de su vida diaria. Existen muchas situaciones de carácter y de hábitos que deben ser cambiadas en nuestras vidas. Por ello, a la santificación de la vida diaria se le llama progresiva; porque puede y debe mejorar.

 

2 Corintios 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

 

1 Tesalonicenses 4:1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.

 

Apocalipsis 22:11 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.

 

 

 

La santificación progresiva se da a lo largo de toda la vida del cristiano. Ella se produce por medio de la acción de la Palabra.

 

 

 

Salmo 119:9-11 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

 

Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.

 

En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.

 

Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

 

Efesios 5: 25-26 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, Y del Espíritu Santo.

 

Romanos 8:13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

 

 

 

Pero, a pesar de que Dios nos ha dado estos agentes santificadores, él espera que el creyente contribuya con la voluntad renovada que se le ha otorgado en el nuevo nacimiento esforzándose por someterse tanto a la Palabracomo al Espíritu y lograr, así, el progreso disciplinado de su santidad. Si el creyente no aporta esta colaboración, Dios ejecutará disciplina sobre él.

 

1 Corintios 11:31-32 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

 

Hebreos 12: 5-7 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

 

 

 

La Santificación Perfecta: Puesto que en nuestra vida terrestre no podemos alcanzar el estado de perfección moral; cuando Cristo regrese para levantar a su Iglesia, ejecutará en sus hijos la santificación perfecta o final, en la cual, aquella santidad posicional que nos fue conferida por sus méritos será igualada por nuestra santidad práctica. De manera que seremos tan santos en vida práctica como lo somos en posición ante Dios. Esto se conoce como la glorificación de los creyentes.

 

Filipenses 3:20-21 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

 

1 Juan 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

 

 

 

Esta última etapa de la santificación se efectuará por obra enteramente divina sin la participación de la voluntad humana.

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