LA ORACION

LA ORACION

La oración es el ejercicio espiritual a través del cual un creyente establece contacto directo con Dios. A través de la Biblia   Dios habla al hombre, a través de la oración el hombre habla a Dios.

La oración es posible sobre la base del parentesco que el creyente ha recibido como hijo de Dios.

 

Romanos 8: 15-17 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

 

El sacrificio de Cristo le ha hecho posible el acceso a Dios.

 

Hebreos 10: 19-22 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

 

La oración de manera general, es hecha al Padre.

 

Lucas 11:2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Juan 15:16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

Juan 16:23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

En el nombre del Hijo:

Juan 14: 13-14 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

 

Y por la gracia del Espíritu Santo

 

Efesios 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Judas. 20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,

 

Sin embargo, esto no significa que no se pueda elevar una oración directamente al Hijo ó al Espíritu Santo.

 

Hechos 7: 59   Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

Apocalipsis 22: 20 El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.

 

Para poder recibir respuesta a la oración es necesario cubrir, al menos los siguientes requisitos:

 

Tener fe

Marcos 11:24   Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Hebreos 11: 6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Santiago 1: 5-7   Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.   No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

 

Estar en la voluntad de Dios

1 Juan 5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

 

Tener una vida pura

Salmos 66:18   Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad,

El Señor no me habría escuchado.

Proverbios 28:9 El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.

1 Juan 3: 22-23 y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.

 

Orar con fervor

Santiago 5:17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.

 

Orar con Perseverancia

Lucas 18: 1-7   1También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 5sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 7¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?

 

Orar específicamente por lo que se necesita

Marcos 10: 51   Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.

Hechos 12:5 Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.

 

Existen diversas clases de respuestas que se pueden recibir de Dios, las más importantes son:

 

Cuando no hay respuesta

Santiago 4: 3   Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Respuestas inmediatas

Isaías 65: 24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.

 

Respuestas que se retrasan

Job

 

Una respuesta diferente a la esperada

2 Corintios 12: 7-9 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;  respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

 

La oración es un ejercicio en el que el cristiano debe poner especial empeño, pues de ella dependerá en buena medida, su fortaleza espiritual.

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