LA DEPRAVACION TOTAL

LA DEPRAVACION TOTAL

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza moral. Por consiguiente, estaba dotado  de santidad, inocencia, amor, misericordia, etc. Sin embargo, cuando el hombre pecó, perdió la imagen de Dios y corrompió su naturaleza. El hombre atrajo sobre sí la muerte, la corrupción, la enfermedad y todos los males que se derivan del pecado. 

        Cuando el hombre procreó sus primeros hijos,  éstos heredaron la naturaleza caída naciendo muertos espiritualmente:

 

Romanos 5:12, 18-19  Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.  Así que, como por la trasgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.   Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

 

        Desde entonces, todo ser humano nace cargando la culpa del pecado original y mereciendo la condenación.  El hombre es incapaz de hacer lo bueno y no puede por sí mismo elevarse en busca de su salvación. 

        A esta condición humana es a la que se le llama depravación total;  por cuanto el hombre se encuentra totalmente incapacitado de hacer el bien. 

        Algunas de las características básicas de la depravación  humana son las siguientes:

 

El hombre siempre elige lo malo.  

        Siempre que el hombre tenga la oportunidad de escoger entre el bien y el mal, invariablemente escogerá el mal.

 

Génesis 6:5  Y vio Jehová que la maldad  de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Romanos 3: 10-12  Como está escrito: No hay justo, ni aún uno;  No hay quien entienda.

No hay quien busque a Dios.  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien  haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

 

Las obras de altruismo que ocasionalmente hace el hombre no regenerado no alcanzan la norma de Dios como para catalogarse de buenas obras.

 

Isaías 59:6 Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos.

Romanos 14:23  Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.

 

        Esta inclinación humana hacia la maldad se manifiesta desde el momento de la concepción, de manera que la edad  no puede borrar la culpa que pende sobre todo ser humano.

Job 25: 4-6   ¿cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios?

¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?  He aquí que ni aún la misma luna será resplandeciente,  Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos;   ¿Cuánto menos el hombre que es un gusano,  Y el hijo de hombre, también gusano?

Salmo 51: 5  He aquí, en maldad he sido formado,  Y en pecado me concibió mi madre.

Salmo 58: 3  Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.

 

El hombre no puede hacer lo bueno.  

Por su naturaleza heredada de Adán, el hombre está imposibilitado para hacer el bien.

Mateo 7: 17-18  Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 

No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

Juan 15: 4-5  Permaneced en mí, y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo,  si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  Yo soy la vid, y vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

Romanos 8: 7  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

1ª Corintios 12:3  Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

 

El hombre no entiende lo bueno. 

Por muy inteligente que un hombre sea, no puede comprender  las cosas del Espíritu, pues las cosas espirituales deben examinarse espiritualmente; pero, el hombre no es espiritual sino carnal.

Juan 8: 43  ¿Por qué no entendéis mi lenguaje?  Porque no podéis escuchar mi palabra.

1ª Corintios 2:14  Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

 

El hombre no quiere hacer lo bueno.

El problema con el hombre no es solamente de incapacidad sino también de voluntad.  La voluntad del hombre está pervertida, rechaza todo lo que es de Dios y ama el pecado.

Ezequiel 3:7  Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón.

Mateo 23: 37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

Lucas 19: 14  Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

 

La condición espiritual del hombre es de muerte y rebelión a la voluntad divina.   Así lo describe la Biblia:

 Salmo 53: 1-3  Dice el necio en su corazón: No hay Dios.  Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga el bien.  Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver  si había algún entendido que buscara a Dios.  Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido;  No hay quién haga lo bueno, no hay ni aún uno.

Isaías 59: 3-4  Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.    No hay quién clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad.

Isaías 59: 7-8   Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos.   No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.

Isaías 59: 12-13  Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros;  porque con nosotros están  nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:   el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar  calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira.

Romanos 1: 18, 21  Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;   Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

Romanos 1: 23- 32  Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.   Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos.    Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.   Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra la naturaleza,  Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia  unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.  Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó  a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;    Estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;   murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,    necios, desleales, sin afecto natural, implacables sin misericordia;   Quienes habiendo  entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen , sino que también se complacen con los que las practican.

Puesto que el hombre se encuentra totalmente depravado, su salvación, necesariamente, deberá originarse en una fuente externa a él.  Si Dios no le salva,  jamás podrá salvarse a sí mismo.

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