EL BAUTISMO EN AGUA

EL BAUTISMO EN AGUA

Dios ha entregado a su Iglesia dos ordenanzas: El Bautismo en agua y la Santa Cena.

Se les llama ordenanzas porque en las Escrituras existen mandamientos expresos para que los cristianos las practiquen.

El propósito de las ordenanzas es el de ofrecer símbolos materiales que ilustran verdades espirituales, con el fin de que el creyente las retenga permanentemente. Las ordenanzas no comunican por sí mismas ninguna gracia especial; los elementos materiales que participan en ellas tienen un valor puramente simbólico.

Los beneficios de las ordenanzas se reciben únicamente cuando el creyente cobra conciencia de su significado y las practica en el espíritu que las Escrituras señalan.

 

El Bautismo:   Es la ceremonia que expresa, simbólicamente:

 

a) La muerte del creyente a su vida de pecado.

 

Romanos 6: 3, 6 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

 

b) Su sepultura al mundo

Romanos 6:4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Colosenses 2:12   sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

 

c) Su resurrección a una nueva vida.

 

Romanos 6:4 -5, 8-11   Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;

Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;   sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

 

El poseer conciencia de estas verdades y su vivencia personal es lo que reviste al bautismo de su valor espiritual. Si no existe la experiencia de morir al pecado para resucitar a una nueva vida, la ceremonia se vuelve inválida par el que la practica.

El Bautismo no es un requisito para salvación; pues, ésta depende únicamente de los méritos de Cristo.   No obstante, el bautismo es necesario para tener comunión real con Dios, pues, es parte de la obediencia a las Escrituras.

Aunque el valor del Bautismo se encuentra en la vivencia de su significado resulta importante; no obstante, el cuidar de las formas ceremoniales que las Escrituras señalan.

 

La primera de ellas tiene que ver con respecto a su modalidad; es decir, la manera en que debe ser hecho.   Los relatos de las Escrituras sugieren que el bautismo debe ser practicado por inmersión.

 

Mateo 3:16   Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Juan 3:23 Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.

Hechos 8:38   Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

 

Aparte de que sólo de esta manera se cumple el simbolismo de “sepultados” al mundo.   La segunda es con repecto a la fórmula a emplear, que debe ser “En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”

 

Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

 

No existe un tiempo definido entre la conversión y el bautismo en agua, sin embargo, las evidencias escritúrales indican que el bautismo se realizaba tan pronto como fuera posible.

 

Hechos 2:41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

 

Hechos 8: 35-38   Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

 

Hechos 9: 17-18 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.

 

Hechos 10: 47 -48 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

 

Hechos 16: 32 – 33 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.

 

Esta norma debe ser seguida por los cristianos actuales.

2016-07-22T09:33:12+00:00 Doctrinas Biblicas|0 Comments

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